Programa de Campaña

El programa de la machi Francisca Linconao para trabajar en la Nueva Constitución Plurinacional está en constante construcción.

Existe un programa inicial, que fue trabajado a fines del 2020 y comienzos del 2021, para presentar en la inscripción de la candidatura en el Servicio Electoral (SERVEL), el cual se puede consultar aquí.

Sin embargo, se han sumado nuevos aportes y se ha nutrido el programa inicial a partir de los encuentros sostenidos por la machi Francisca.

KIÑE (1):

RECONOCIMIENTO Y GARANTÍAS A LOS DERECHOS HUMANOS, especialmente Civiles, Económicos, Políticos, Ambientales, Sociales y Culturales.

Los Derechos Humanos son de todas y todos, por tanto debe ser el marco general y de referencia que regule la Nueva Constitución: igualdad y no discriminación, participación, ser pro-persona y nunca regresivos. La dignidad y respeto de la persona debe estar al centro del debate. Esto debiera ser el encuadre de trabajo en la Convención Constitucional y además debe quedar plasmado en la presentación de nuestra Nueva Constitución Plurinacional.

Como sociedad debemos fiscalizar el rol del Estado y para ello requerimos que exista formación en Derechos Humanos a todas las personas, desde la educación pre-escolar a la universitaria, y que los funcionarias/os públicos también cuenten con formación base que les permita identificar sus obligaciones con la ciudadanía.

En este primer punto nos guiaremos por los estándares internacionales, las convenciones, tratados, pactos y declaraciones en la materia, para colocar a Chile al día en lo que es respeto, garantías y reconocimiento a personas, comunidades y pueblos.

Además, con el newen y kimvn de la machi Francisca, se tendrá especial énfasis en la garantía de derechos a la educación gratuita en todos sus niveles; a la salud intercultural; y a la vivienda digna y oportuna.

EPU (2):

RECONOCIMIENTO A LA PLURINACIONALIDAD, que reformule el Poder desde el Derecho a la Libre Determinación de los Pueblos.

Existen antecedentes suficientes en el ámbito internacional sobre la posibilidad de reconocer la plurinacionalidad en un mismo país, y que no ha implicado una visión separatista o segregación en su población, aunque sí el respeto y convivencia con las tradiciones y normativas ancestrales.

Por tanto, en base a buenos ejemplos internacionales, un Chile Plurinacional es posible, pero también necesario.

Es necesario abordar la deuda histórica que Chile tiene en relación a sus Primeras Naciones. El Pueblo Mapuche (al igual que otros pueblos originarios) se constituye en una Nación, pues tenemos territorios ancestrales, idioma, normas de conducta, historias y tradiciones culturales propias; por tanto, debemos estar reconocidos como tal, como un Primera Nación en la Nueva Constitución Política.

Esta acción nos devolvería un poco de respeto ante las graves vulneraciones a nuestros derechos individuales y colectivos vividos durante siglos, tanto desde la colonización española y de otros países europeos, como del propio Estado chileno que ha desconocido tratados y parlamentos plurinacionales históricos, y ha invadido militarmente los territorios con lamentables consecuencias vistas en la actualidad.

Esto se basa, además, en la Justicia y Reparación a reclamaciones de las Primeras Naciones, en donde abordar algunas demandas históricas permitirían hoy que nuestro ejercicio a los derechos colectivos sea posible: el derecho a territorios ancestrales; a la educación intercultural bilingüe; a la lengua; el derecho a organización política, económica y social propia; entre otras.

KVLA (3):

DERECHO A LA TIERRA, A LAS AGUAS, AL TERRITORIO Y AL BUEN VIVIR (KVME FELEN, KVME MOGEN).

«Si no tenemos tierra, ¿qué kvme felen va a haber?, sino hay agua ¿qué kvme mongen? ¡Primero que nada: la TIERRA y el AGUA!»

El Buen Vivir (en mapuzungún, Kvme Mogen, pero también acentuando la voz tradicional de énfasis de armonía espiritual y cósmica, kvme felen) ha sido reivindicado por diversos pueblos originarios a nivel mundial, porque es una forma tradicional de comprender la vida y la relación de equilibrio espiritual, social y económico entre las personas con el medio ambiente.

Ha sido inspiración también para otros pueblos y culturas que reconocen en este enfoque la posibilidad de enfrentar la vida desde la recomposición colectiva, siendo alternativa al modelo neoliberal extractivista que ha generado una desigualdad profunda en nuestra región y país.

Los pueblos originarios en general y nuestro Pueblo Mapuche en particular han vivido el despojo de sus hábitat ancestrales, como lo es el Wallmapu. Primero, de parte de los Estados, y luego desde las empresas extractivistas (mineras, forestales, hidroeléctricas, pesqueras) quienes han depredado los territorios sin importar el impacto en las comunidades y el medio ambiente.

El nombre de la machi Francisca Linconao se hizo conocido por su defensa al winkul (cerro), al menoko (humedales sagrados) y al lawen (plantas medicinales), no como elementos de una «propiedad privada», sino como expresiones comunes de vida que hay que respetar y que le permiten a ella sanar y guiar a su pueblo y a las personas que lo necesiten.

Por ello, es necesario alzar la voz como lo ha hecho ella, y emprender acciones concretas para que se sancione a quienes hacen daño a la naturaleza y empobrecen sus territorios. Tenemos que convivir desde el respeto al Ixofil mogen (biodiversidad, distintas formas de vida), pensar que muchas generaciones más deben habitar esta tierra. Por eso debemos implementar medidas de protección que tomen en cuenta los conocimientos tradicionales, y que serán semillas de armonía y bienestar para los próximos ciclos de vida.

Sobre la deuda en la restitución territorial ancestral (el territorio es la base de la existencia del mapuche), el Estado debe explorar medidas urgentes para cumplir con la lista de espera de comunidades que cuentan con aplicabilidad, comunidades que han pasado por un proceso administrativo y que concluye con ampliar y restituir territorio. Diversas instituciones fiscalizadoras de los Derechos de Pueblos Indígenas lo han señalado en reiteradas ocasiones, como punto relevante para avanzar en el restablecimiento de las confianzas con los pueblos originarios.

MELI (4):

DERECHO A LA PARTICIPACIÓN Y REPRESENTACIÓN POLÍTICA DE LOS PUEBLOS Y DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.

La demanda de participación y representación política ha sido una reclamación histórica del movimiento mapuche. Distintos gobiernos democráticos nos han prometido muchas veces espacios de participación y representación, pero estos avances han sido limitados, dificultando el encuentro entre pueblos.

Solo la aprobación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) demoró casi dos décadas, y hoy -a más de 10 años de su ratificación-, la implementación de éste ha sido lenta y resistida por el Estado.

La Consulta Indígena actual, en tanto, se realiza regulada por un decreto interno, que en ninguna parte del mundo se implementa, coartando de esta manera los derechos que el Convenio 169 pretende proteger.

El Ministerio de Pueblos Indígenas y el Consejo de Pueblos Originarios continúa en espera en el Congreso. Estas instancias también deben entenderse como un piso mínimo, para desde allí avanzar y dar cabida a otras instancias de representación autónomas que dialoguen con la institucionalidad chilena, de igual a igual.

La participación en este espacio constituyente permitirá que por primera vez las Primeras Naciones de Chile podamos decidir cómo será la Constitución (el gran pacto social) que nos regirá por varias décadas más. Es una instancia que no podemos dejar pasar, a pesar de las condiciones de desigualdad en que nos han permitido participar.

En el periodo de campaña, la machi Francisca se propuso dialogar con distintos territorios a nivel nacional, para recoger los temas que consideran relevantes de incluir en este proceso. También mediante las redes sociales y el sitio web machifranciscalinconao.cl se podrá hacer llegar toda información que les resulte relevante que se conozca y posicione en el trabajo constituyente.

De esta manera, vamos ejerciendo, abriendo y tomándonos los espacios de participación y representación, lo cuales deben ampliarse para llegar a ser garantizados, promovidos, financiados, y respetados en esta Nueva Constitución Plurinacional.

KECHU (5):

DERECHO A LA SOBERANÍA ALIMENTARIA Y BIENES COMUNES NATURALES.

La Soberanía Alimentaria es el derecho que tenemos los pueblos de definir nuestra política agraria y alimentaria. Desde el acceso, control y uso de nuestros bienes naturales comunes como el agua,
suelo y semillas en nuestros territorios. Y considerando también el espacio de las ideas y propuestas para construir alternativas y sistemas agroalimentarios para el Kvme Mogen, en respeto al Ixofill Mogen.

Como che (personas) que vivimos y cohabitamos el campo, la ciudad y territorios con muchas formas de vida, necesitamos poner atención al tipo de alimentos que comemos, que estos sean saludables y que su producción no genere impactos negativos a la naturaleza. Esto no es posible si no tenemos la capacidad de decidir qué producir, cómo producir y cómo se distribuye para que llegue a todas y todos.

Desde la visión de nuestro pueblo, no se separa el ciclo de las semillas, de los animales y las personas: es así como se reproduce la vida.

Los cambios que han sufrido nuestros territorios, el extractivismo sistemático de las forestales, proyectos energéticos, agricultura intensiva, entre otros, han deteriorado nuestros suelos. Se ha deteriorado la biodiversidad, se han secado los menoko y disminuido los caudales de los ríos, generando sequías. Este escenario nos demuestra lo nefasto de mirar la tierra como mercancía o un simple recurso a explotar, tal como lo hace el actual sistema neoliberal.

Plantea, por lo tato, la necesidad y desafío de trabajar la tierra de forma distinta, y generar alimentos sanos para las personas, generando autonomía y sostenibilidad, pero también que sea una agricultura regenerativa, que permita a los suelos, bosques y cursos de agua recuperarse.

Esto, en el marco del derecho a la autodeterminación agraria, implica un respeto de las distintas formas de conocimiento tradicional sobre el cuidado de las semillas, su preservación, cultivo e intercambio respetuoso; instancias formativas y educativas; promoción de producción cooperativa de alimentos; instancias de consumo responsable; y construcción de un comercio justo y sostenible, que es necesario justamente en una época de Cambio Climático Global.

KAYU (6):

FIN A LA VIOLENCIA ESTATAL.

En el contexto de las acciones del gobierno tras el denominado Estallido Social (octubre del año 2019, y que abrió paso al actual proceso de Nueva Constitución), es necesario que el Estado entregue justicia, repare a las víctimas y nos garantice que nunca más ocurrirán graves violaciones a los Derechos Humanos

Aquí el pueblo chileno ha vivido lo que el pueblo Mapuche ha sufrido durante décadas, sino siglos de vulneración a derechos, persecuciones, torturas, asesinatos. Todo por defender derechos al territorio ancestral, Wallmapu, y querer vivir en armonía de acuerdo a nuestras tradiciones.

En Chile y a nivel latinoamericano se ha conocido de la persecución de diversos líderes y lideresas de pueblos originarios o medioambientales, que han levantado reclamaciones para la defensa de sus territorios. En Chile también algunos de ellos/as han sido perseguidos/as y encarcelados/as, tal como ocurrió en el caso de la machi Francisca.

Por ello, el Estado de Chile debe garantizar y promover la paz y a armonía, respetando a las Primeras Naciones, y a todas las personas y comunidades que deseen aportar al Buen Vivir de todas y todos. Cualquier violación a los Derechos Humanos, cometida por agentes del Estado o amparados por él, debe ser castigada, sea a dentro de la justicia chilena o a nivel internacional.

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marimari@machifranciscalinconao.cl

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